Crónicas desde un 35 de Jesús del Gran Poder

El innegable valor de un “por aquí no es”

Posted on: abril 20, 2009

La vida es equivocarse. Espabilamos gracias a morder el polvo, comernos los “yo nunca”, aguantar unos cuantos “ya te lo dije”. Caerse una y otra vez, para lo cual es requisito indispensable haberse levantado en otras tantas ocasiones.

No se porque nunca reparamos en la belleza del error, la estética de una buena crisis, el innegable valor de un “por aquí no es”. Es fácil equivocarse, sí, pero mucho más fácil equivocarse sobre qué significa equivocarse.

Equivocarse no es hacerlo mal a conciencia. es más bien tomar un riesgo y sufrir su no-éxito. Equivocarse no es ser imbécil. Es más bien empezar a serlo un poco menos.

Equivocarse no es romper: eso seria quedarse con media copla. Equivocarse implica romper, cortarse, sufrir, mirar, reflexionar, curarse, y tener la oportunidad de volver a construir algo nuevo que sea mejor que lo anterior. Si se parece a algo, equivocarse es tener la oportunidad de aprender.

Por extensión, no equivocarse sólo significa que probablemente habría mucho más margen en el riesgo asumido.

Qué enhorabuena, pero quizá podrías haber ido un poco más allá. Qué de puta madre, pero a lo mejor te has quedado corto. En cierta manera, no equivocarse conlleva la incómoda y perturbable idea de que en el fondo igual te has equivocado un poco. Y encima, como te sientes contento, ni reflexionas ni hostias.

A veces es bueno escuchar que nos hemos equivocado, pero no, no escuchamos. Ya nadie escucha. Nadie repare en lo que dice el otro. Estamos todos sumidos en un inmenso, solitario y ensordecedor silencio, y lo mismo que nos digan, nos expliquen, nos cuentan, nos avisan, nos chillen o nos susurren. Monólogos secuenciados que solo guardan breves silencios para esperar impacientemente a que el otro acabe. Andamos más sordos que mudos.

Escuchar no hace daño a nadie. Créenme, lo hemos probado todos alguna vez. En las relaciones sentimentales, dicen que es propio sólo y únicamente del periodo de seducción, cuando el hombre habla para impresionar y la mujer escucha para hacerlo creer que está impresionada.

Pero claro, eso de escuchar e interactuar implica la peligrosa posibilidad de que alguien te pueda hace cambiar de opinión. Y en los tiempos que corren, tiempos de valores inertes (coherencia, consistencia, rigidez), muy alejados de los valores de los seres vivos (cambio, adaptabilidad, flexibilidad), parece mucho más cómodo, rentable, y por tanto correcto, ser escuchado antes que escuchando, emisor antes que receptor, muy sordo antes que un poquito mudo.

Yo, en realidad, mientras escribía esto, ya he cambiado un par de veces de parecer. Será que me escucho demasiado.

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3 comentarios to "El innegable valor de un “por aquí no es”"

Amén, karim. Amén.

bendita verdad. no dejas de sorprenderme. gracias por ello.

muy interesante el post.

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